La indiferencia benevolente




Pregunta: ¿Puedes hablar acerca de eso que mencionas a menudo como el “acoger benevolente”? 

Francis Lucille: Es más bien la “indiferencia benevolente”.

Aquello que somos profundamente es aquello que escucha estas palabras en este mismo momento: la consciencia.

La consciencia es benevolente en el sentido de que acoge todo aquello que se presenta a ella. La consciencia no dice jamás no. Y cuando rechazamos el presente, éste no puede dejar de presentarse porque en ese momento mismo es acogido en y por la consciencia.

Así que la consciencia es un sí total a todas las cosas, a todo lo que se presenta y, es en ese sentido que es benevolente, porque no dice no, sino que acoge. Pero también en ese sentido es indiferente porque no tiene preferencia alguna, acoge todas las cosas de la misma manera.

Así que cuando sugiero que acojáis todo con una indiferencia benevolente, esta sugerencia es, en cierto sentido, un truco de enseñanza, es un medio hábil -como dirían los budistas-, que está orientado a hacernos tomar posición en tanto que aquello que acoge de manera benevolente, es decir en tanto que consciencia y no en tanto que hombre, mujer, esposa o lo que sea, sino únicamente en tanto que consciencia.

En el fondo esta posición de indiferencia benevolente es la meditación, y como la consciencia está siempre presente, esta actitud de acogida, de acoger indiferente y benevolente es, de hecho, el trasfondo consciente de todos nuestros pensamientos, de todas nuestras percepciones. Seamos o no conscientes de ello, en cada instante estamos en meditación. La única diferencia es que podemos ser conscientes de ello o no. Estamos conscientemente en meditación cuando no somos más que esa escucha acogedora, cuando no somos ni un hombre, ni una mujer, ni un esposo, ni una historia personal; justo y únicamente este trasfondo consciente.


(Pasaje del Encuentro de Enero de 2012. Disponible en "Descargas")