Compasión y sufrimiento





Interlocutor: Leí el libro de alguien que había conocido el despertar y afirmaba que había dejado a su mujer y que había experimentado sufrimiento, un sentimiento de tristeza. ¿Podríamos decir que hay un sufrimiento impersonal en el sentido de que alguien ha causado sufrimiento a otro? Es algo que va más allá de la indignación. Así que ahí habría una especie de apego en la libertad. 

Francis Lucille: No conozco a esa persona y no puedo hacer ningún comentario sobre ese caso particular. 

Puede haber compasión pero no sufrimiento. Compasión quiere decir que sentimos el sufrimiento del otro, que experimentamos su sufrimiento en nuestro cuerpo pero, al mismo tiempo, estamos libres de ese sufrimiento porque está constituido de sensaciones pasajeras que nos atraviesan.

Si la decisión que se tomó en ese caso, provenía de la sabiduría y era impersonal, quiere decir que, aquél que la tomó, sabe que era la mejor cosa que se podía hacer. Entonces no hay remordimiento alguno y no hay sufrimiento. 

Habría sufrimiento si se permaneciera en la relación, porque permanecer en la relación habría sido pecar contra el amor, la verdad y la belleza. Ya la decisión de acabar con la relación era justa y apropiada y, al mismo tiempo, ética y estética. No puede haber sufrimiento cuando se sabe que la acción era justa. 

Es la misma situación de un cirujano que ve que su paciente experimenta dolor cuando le acaba de operar de un tumor y al que ha salvado la vida. El cirujano no sufre porque  sabe que ha hecho lo que debía; puede haber compasión por el dolor de su paciente y prescribirle analgésicos pero, en lo que respecta a su decisión, no hay sufrimiento alguno.

(Extraído del Encuentro de Enero del 2014. Disponible en “Descargas”)