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Elección y consciencia

 


Interlocutor: Me gustaría saber, porque a veces oímos que dicen que la consciencia no elije, y que cuando se presenta una situación ya ha elegido, en fin que no elige.

 

En mi experiencia, y hablo como consciencia, no como persona separada, me encuentro frente a un mundo que presenta situaciones concretas que son diferentes para mí que para otros, y entonces me veo en el mundo haciendo elecciones en tanto que consciencia.

 

Me gustaría saber cómo podemos reconciliar la idea que la consciencia no elige nada y verme haciendo elecciones corrientemente.

 

Por ejemplo, hoy me pongo este vestido y no otro diferente.

 

Francis Lucille: Cuando tomamos una decisión nos llega como un pensamiento, ¿de acuerdo? 

 

¿Escogemos ese pensamiento o nos llega?

 

De hecho no escogemos nunca como persona separada.

 

I: Sí, pero entonces escogemos como consciencia.

 

FL: Como persona separada, en el momento del pensamiento, de la elección no hay nadie que elige. La persona separada aparece luego: “soy yo quien acaba de escoger” o también antes “debo escoger”.

 

Pero el elector, ese elector separado aparece o bien antes: “oh, tengo que escoger entre la vainilla y el chocolate” o después “soy yo, finalmente he escogido la vainilla y hubiera tenido que escoger el chocolate”.

 

Pero en el momento de la elección no está ahí, no hay nadie, es elegido.

 

Entonces, hay un pensamiento “será vainilla” que aparece en la consciencia y la consciencia no escoge, ese pensamiento aparece. 

 

Pero podríamos decir que ese pensamiento aparece en la libertad de la consciencia.

 

Ahora, hay dos formas de elegir. Hay la elección libre e impersonal de la consciencia. y también hay la elección que está condicionado por la ignorancia.

 

La elección que está condicionada por la ignorancia es el resultado de una elección fundamental que hacemos de ser esa consciencia separada, de creer ser esa consciencia separada.

 

A partir del momento en el que escogemos ser esa consciencia separada hay un montón de deseos y miedos que empiezan a dictar nuestras decisiones.

 

“Tengo miedo, tengo miedo de desaparecer completamente” y entonces “tengo miedo porque si cojo ese ascensor se quedará atascado entre el tercer y el cuarto piso y allí me moriré asfixiado o algo parecido”.

 

Entonces no cojo el ascensor, subo por las escaleras.

 

La acción de coger las escaleras está, de hecho, condicionada por la decisión de ser esa persona separada quien va, quien va... como decirlo, quien tiene la paranoia de la muerte. Y que de una forma, de hecho, injustificada, irracional, dictará, de alguna manera, el comportamiento.

 

En el caso de la acción condicionada por la ignorancia no hay nadie que escoja  coger las escaleras. Podríamos decir que es la ignorancia quien escoge coger las escaleras, pero al final la ignorancia en sí misma es una elección y es una elección que proviene de la consciencia.

 

En última instancia es, por supuesto, la consciencia quien escoge tomar las escaleras, pero hay la distinción entre la elección directa de la consciencia, que es la acción libre, lo que yo llamaría la acción libre, y la acción condicionada por la ignorancia que es una elección de la consciencia pero que pasa por el desvío de la ignorancia.

 

I: Tengo otra pregunta. Cuando descanso en mi verdadera naturaleza.

 

 Cuando estoy en mi verdadera naturaleza, llego a descansar en mi verdadera naturaleza, encuentro que es algo neutro, es en paz pero es neutro, no hay nada. A veces hay olas que llegan de felicidad sin causa o de alegría sin causa.

 

¿Tiene que establecerse esa alegría sin causa en el tiempo de forma permanente o es en oleadas?

 

FL: Estamos siempre en nuestra verdadera naturaleza, pero no estamos siempre conscientemente en nuestra verdadera naturaleza. El obstáculo para ser conscientemente nuestra verdadera naturaleza es una creencia, la creencia de ser un ser humano.

 

El Gran Secreto

 


Interlocutor: Estaba experimentando con “yo” y, cuando digo “yo”, digo “yo tengo hambre”, obviamente es el cuerpo quien tiene hambre.

Cuando digo “yo entiendo”, para que la consciencia entienda, tiene que aprender el contexto antes que pueda entender. Cuando hay un chiste, para entenderlo, tienes que conocer el contexto alrededor del chiste para entenderlo.

Francis Lucille: Porque este tipo de comprensión es fenomenal, sí.

I: Entonces la consciencia, es la consciencia personal que está unida como la relación de Brahman-Atman o es la…

FL: Escúchame, te voy a decir algo muy muy importante: No hay tal cosa como una consciencia humana ordinaria y limitada, y otra consciencia universal y divina; este es el Gran Secreto.

El Gran Secreto es que esta aparente, limitada y ordinaria consciencia humana que está escuchando estas palabras en este momento es, de hecho, universal, ilimitada y eterna.

Este es el Gran Secreto al que tenemos que estar abiertos, a la posibilidad… que es el aspecto más importante de la enseñanza.

Si entiendes esto lo consigues todo. Si no lo entiendes no consigues nada.


Francis Lucille, 4 de febrero de 2021. 

Este texto y más traducciones/transcipciones de Encuentros online con Francis Lucille puede descargase en formato PDF

El sueño es una ilusión en la ilusión




Interlocutor: Cuando dormimos, en el sueño, vemos sueños y los sueños tienen formas concretas, sutiles, pero concretas. Entonces hay un espacio sutil que tiene ancho, alto y hay dimensiones también.

Francis Lucille: Sí, pero cuando nos despertamos nos damos cuenta de que esas dimensiones eran ilusorias.

I: Cuando despertamos estas dimensiones también son ilusorias.

FL: Sí, pero no se trata del mismo tipo de ilusión. En el fondo, el sueño es una ilusión en la ilusión, es la ilusión de una ilusión, es una doble ilusión. 

En otras palabras, no es del todo correcto decir que el sueño y la vigilia son la misma cosa porque la naturaleza del soñador no es la misma. El soñador del estado de vigilia es el ser o la consciencia. El soñador del estado de sueño es la mente del hombre que él mismo forma parte del sueño divino, del sueño del ser. Con respecto al ser, el estado de vigilia es un sueño y el estado de sueños es un sueño dentro del sueño.

En un cierto sentido tienes razón, porque aunque la ilusión sea simple o doble, sigue siendo una ilusión; Desde el punto de vista del ser, de la consciencia, las dos ilusiones son equivalentes, ambas son una ilusión. De la misma forma, que tengas cero o que tengas cero más cero, es equivalente, es lo mismo, siempre da cero. Un doble cero sigue siendo cero.

I: Pero, en el advaita decimos que el testigo de todos los estados, vigilia, sueño y sueño profundo, es el ser

FL: Sí. Es por eso que dije que en un cierto sentido usted tiene razón. Que la ilusión en una ilusión sigue siendo una ilusión.

En cualquier caso, sigue siendo la consciencia quien es testigo de las percepciones, sean las percepciones del estado de vigilia, del estado de sueño o incluso las percepciones del estado de sueño profundo. 

En el estado de sueño profundo hay todavía percepciones. El estado de sueño profundo no es el equivalente a nirvikalpa samadhi o a turiya, el cuarto estado, que es el estado sin ninguna manifestación: nir-vikalpa, sin manifestación.

(Extraído del Encuentro de Julio del 2014. Disponible en “Descargas”)


La respuesta viene cuando tocamos fondo

 


Encuentro de Julio de 2014

'Incluso si nacimos bajo una buena estrella, que todas las hadas acudieron a nuestra cuna, que tuvimos padres amorosos, armoniosos, sin preocupaciones de tipo material, etc. y después en la vida una cierta comodidad y la posibilidad de explorarla de manera agradable, antes o después de haber hecho esta exploración, el sentimiento de carencia se despierta en nosotros. 

Es precisamente ese sentimiento de carencia el que nos pone en el camino, en la vía espiritual: hay algo que nos falta y no sabemos qué es.

Ese sentimiento de carencia hemos intentado olvidarlo con placeres, hemos intentado llenarlo con adquisiciones pero, en un momento dado, nos decimos: “Verdaderamente no tengo la solución, no sé”. 

Todo lo que se podría hacer ya lo he hecho y, en cierto modo, sé que no funciona. Así que alcanzamos una especie de fracaso, de bancarrota, y esa es la entrada en el camino espiritual. 

Hay dos formas de entrar en el camino espiritual: Aquella que sigue a una bancarrota, al fracaso.  Y otra desde el nacimiento. Hay seres que nacen con ese interés despierto ya en ellos. Y otros que necesitan, de cierto modo, tocar fondo y decir: “He intentado todo, he explorado todo y, verdaderamente… Señor, líbranos del mal, líbranos del sufrimiento (de la ignorancia)”. 

Es ahí cuando la respuesta llega, es ahí donde se enciende la llama de la búsqueda'. 

Francis Lucille

Afinidades entre individuos




Interlocutor: Me pregunto qué hay detrás de eso que hace que surja una  atracción entre dos personas, ¿de dónde surge esto? ¿Entre la consciencia y el cuerpo/mente no hay una conexión más? 

Cuando pensaba estas cosas lo que me viene a la mente es la noción cristiana de alma, o de karma, que hay algo más y que de alguna forma es personal.

Francis Lucille: Cuando dos individuos se encuentran puede haber afinidades, que pueden ser instintivas, físicas, co-culturales y que en cierto sentido crean una base, una plataforma de entendimiento entre esos dos individuos. Por ejemplo, si comparten la misma cultura van a estar de acuerdo en las palabras que van a utilizar, están de acuerdo en sus ideas políticas, en sus ideas religiosas.

¿Qué es lo que ocurre cuando estamos de acuerdo con otro acerca de un punto? En el momento en que estamos de acuerdo la posibilidad de conflicto desaparece, y en esa desaparición tenemos momentáneamente la experiencia de la paz, la paz es la desaparición del conflicto. Y entonces es cuando decimos “me llevo bien con esa persona”. El problema es que creemos que porque nos entendemos bien con esa persona sobre determinados puntos vamos a estar de acuerdo en todos los otros puntos que todavía no hemos hablado. 

Ese acuerdo que había empezado a revelarse sobre cierto conjunto de puntos lo proyectamos generosamente sobre el espacio todavía vacío de nuestra relación. Y el problema es que cuando ese espacio todavía vacío empieza a llenarse, entonces surgen los conflictos y, de manera gradual, la relación empieza a deshilacharse. 

Así, en el fondo, una relación que se base únicamente sobre afinidades estaría limitada en el tiempo. Las relaciones que duran son aquellas que están fundadas sobre un entendimiento más profundo y que no sería un acuerdo sobre los objetos; las afinidades son acuerdos acerca de objetos. 

Las relaciones duraderas son las basadas sobre lo no objetivo, están basadas en la belleza, en el amor y en la inteligencia. Si dos seres aman el amor, aman la inteligencia y aman la belleza, hay entonces ahí una base de relación que no va a borrarse jamás. Incluso aunque a nivel objetivo en un tema específico pueda haber divergencias y conflictos aparentes, porque dos seres humanos son a la fuerza distintos, tendrán siempre la posibilidad de reencontrarse en este trasfondo de comprensión en el que la relación va a encontrar una nueva juventud. Es un principio nuevo, se pone el contador de nuevo a cero en esa relación sobre la compresión, el amor, la belleza y la inteligencia. 

Así que una relación basada únicamente en afinidades mentales, en general, no es duradera porque no tiene ese potencial para regenerarse. En cambio lo opuesto es también verdadero, es decir dos seres que comparten verdaderamente este amor por la verdad pero que aparentemente están en desacuerdo sobre todo, al principio puede que haya dificultades para relacionarse a causa de esas divergencias superficiales, así que va haber una especie de repulsión en la superficie; pero si llegan a estar verdaderamente cerca, en ese momento, la atracción profunda de la verdad va a revelarse.

(Pasaje extraído del Encuentro de Julio de 2012. Disponible en “Descargas”)

El Ser no puede olvidarse de sí mismo completamente (sub. español)




SUBTÍTULOS EN ESPAÑOL (Si no aparecen hacer clic en el icono "subtítulos" situado abajo a la derecha)

Francis Lucille responde a dos cuestiones:

00:20  -  ¿Podrías clarificar el vínculo entre la consciencia y la felicidad?

09:24  -  ¿Por qué la realización del Ser conducirá a la felicidad y no a la indiferencia?


La consciencia siempre está tranquila



Interlocutor: Esta noche no he he podido dormir, y por la mañana estoy muy cansada y a eso se añade un cuerpo enfermo. En esos momentos lo que tengo es más experiencia de la agitación que de la paz o felicidad. En esas ocasiones me digo: “yo no soy esto, no soy esta agitación soy la consciencia para ello”. Pero no podía, no podía establecerme en la consciencia. Entonces por la mañana el cuerpo se siente muy pesado y con una enorme identificación con la persona. ¿Hay algo que esté en mis manos que pueda hacer?

Francis Lucille: Vamos a ver dos cosas que has dicho: “la agitación del pensamiento” y “no puedo estabilizarme en la consciencia”. Hay ahí una confusión. Es como si la presencia de la agitación fuera el signo de que la consciencia no estuviese estabilizada. Pero, de hecho, los pensamientos agitados aparecen a y en la consciencia; no aparecen a otra cosa que no sea la consciencia. 

El hecho de que la consciencia sea consciente de la agitación -que es movimiento, que es cambio- muestra justamente que la consciencia no cambia. La consciencia que es el testigo de la agitación no está agitada. Y lo que no está agitado no tiene ninguna necesidad de ser estabilizado, porque desde el principio no está agitado. 

Lo que tú en realidad quieres no es estabilizar la consciencia sino más bien estabilizar la mente, es decir, parar la agitación del pensamiento; y eso es totalmente diferente. 

Tienes que ver, en primer lugar, que la consciencia es estable. Y, de algún modo, cuanto más agitada está la mente más grande es el contraste con la estabilidad de la consciencia.  

¿Por qué está agitada la mente? Porque tiene un problema sin resolver. Entonces, hay dos formas de agitación. Hay una agitación relativa a los problemas prácticos, y los problemas prácticos tienen siempre una solución práctica. Esta agitación debida a los problemas prácticos es temporal, no se puede mantener en el tiempo. Y, de hecho, no es en realidad agitación es simplemente movimiento. 

Entonces lo que llamamos agitación mental, es decir, una mente que gira en torno a sí misma y que nunca cesa, se debe a la creencia que somos un individuo separado; una consciencia mortal y un individuo mortal. Esta creencia no tiene fundamento real; es una creencia. Toda esta agitación se debe a esa creencia. 

Entonces ve que cada vez que la mente está agitada siempre podemos encontrar la fuente de esa agitación: “soy yo el hombre, soy yo la mujer, soy yo la persona limitada”. Por lo tanto no es que yo -en tanto persona limitada- tengo un problema, es que yo soy el problema, yo la persona limitada. Y la persona limitada crea un montón de problemas: “tengo miedo de eso, de aquello, quiero eso, quiero aquello”. Y la mente se ve ocupada sin cesar para satisfacer los deseos, evitar los miedos… Y todo eso tiene su fundamento en: “yo, la consciencia separada; yo, la consciencia que nace y muere.   

Entonces, cuando entendemos la estabilidad de la consciencia… la consciencia siempre está tranquila. Eso hay que saberlo. En el medio de la agitación mental, la consciencia siempre está tranquila. Y tenemos la elección: bien nos identificamos con aquello que se mueve o bien permanecemos en tanto que consciencia. Tenemos la elección de ser o bien la agitación o bien la tranquilidad. 

Y cuando somos la tranquilidad dejamos a la agitación su movimiento, no hay problema con eso; pero, de cualquier modo, la agitación no se va a mantener mucho tiempo. 

La consciencia se sabe eterna, conoce su inmortalidad, su eternidad. Cuando en la ignorancia se identifica con un cuerpo mortal hay un conflicto entre ese saber de la consciencia que se sabe eterna y esta creencia que fue adoptada que dice: “tú vas a morir, la consciencia va a morir”. La agitación viene de este conflicto. 

Es una lucha en la cual la consciencia, es decir la vida, siempre termina por ganar. 

(Pasaje del Encuentro de Julio de 2016).

Dos etapas en la enseñanza




Interlocutor: ¿Estoy en lo cierto cuando veo dos pasos o dos etapas en tu enseñanza? 

Francis Lucille: El primer paso es reconocer que soy la consciencia, no el cuerpo/mente. El segundo es investigar y ver si esta consciencia está separada y es limitada. Y esta investigación cesa en el momento en el que estoy cien por cien seguro de que no hay y no habrá jamás ninguna evidencia que muestre que la consciencia está separada y es limitada. Y ése es el fin del segundo paso.

Pero estamos en el primer paso. Primero tenemos que comprender que somos consciencia y que la consciencia es real. Porque podríamos decir que el cuerpo es real y que la consciencia no es tan real. Y eso es lo que la mayoría de la gente piensa: que el cuerpo y el mundo son reales y que la consciencia no lo es. Y creen que eso es evidente. Pero déjame primero que te muestre que eso no lo es en absoluto. 

Todo lo que conocemos y conoceremos, lo conocemos a través de la consciencia. Entonces, si la consciencia fuera una ilusión, si no fuera real, ¿cómo podría algo que no es real conocer algo que es real? ¿Me sigues? 

Así, todo lo que podemos conocer: el cuerpo, el mundo... es como mucho tan real como la consciencia que lo conoce. Esto es contrario a nuestra creencia de que el mundo es real y que la consciencia es menos real y que tenemos evidencia de ello. De hecho, tenemos cero evidencia. Desde el punto de vista de la razón esto no se puede sostener; porque todo lo que conocemos, lo conocemos a través de la consciencia. La ignorancia podría definirse como la creencia de que la consciencia no es real.

(Pasaje del Encuentro de Diciembre de 2010. Disponible en “Descargas”).

Liberar al hombre del miedo




Interlocutor: ¿Situarse en la consciencia es algo que hacemos?

Francis Lucille: Nosotros somos siempre la consciencia pero no siempre somos la consciencia sabiéndolo. En particular esto es así cuando creemos en otra cosa o cuando sentimos que somos otra cosa. 

Así que si creemos que somos un padre, una esposa, un hijo, un marido o, si a nivel de sensaciones y sentimientos pensamos o sentimos que somos este cuerpo, o que vivimos dentro de él, que estamos localizados en el espacio y en el tiempo -en estos momentos, de alguna manera- estamos escapando de la realidad de nuestra verdadera naturaleza al identificarnos con algo que es una pseudorealidad, una pseudoconsciencia que en realidad es un conjunto de objetos que son percibidos por la consciencia; así que, de hecho, es muy simple. 

I: ¿Se puede creer que las falsas creencias proceden de la falsa consciencia o pseudo-consciencia?; y, en cambio, ¿sería falso creer en la consciencia porque soy la consciencia?

FL: Sí. No tenemos que creer en la consciencia; porque en este momento estás escuchando estas palabras y eso que está escuchando estas palabras es lo que yo llamo consciencia. 

La consciencia es aquella parte de tu experiencia que percibe, que percibe los pensamientos, que percibe los sentimientos y las sensaciones corporales, y que percibe el mundo a través de los sentidos. Es la misma realidad aquella que percibe los sentidos, la mente, el cuerpo y el mundo. Y eso lo sabemos, no tengo que demostrártelo porque se prueba solo cuando hablo.

La creencia de la que hablo es la creencia de que esta consciencia, de alguna manera, está atada al cuerpo y que depende del cuerpo. Esa es la creencia de la que hablo. 

Alguna gente también tiene la creencia de que quizá la mente, algo que también describimos como el alma, es distinta del cuerpo. Alguna gente cree esto pero, aún así, esa mente sigue siendo limitada. Igual que nuestro cuerpo físico no está localizado en todas partes sino que está localizado en el tiempo y en el espacio, nuestra mente o nuestra alma, no es infinita y no tiene acceso a la totalidad de los pensamientos. Nosotros no tenemos acceso a los pensamientos de nuestro vecino. Así que la mente es limitada, el cuerpo es limitado; y la creencia que tenemos es que la consciencia depende del cuerpo o de la mente y, por lo tanto, es limitada igual que los otros son limitados. 

Alguna gente piensa que la mente se puede separar del cuerpo, por ejemplo en el momento de la muerte. Otra gente cree o piensa que cuando el cuerpo muere la mente muere. Pero para ambos grupos la consecuencia es, la creencia que es común a ambos grupos, es que dado que la consciencia depende de algo limitado, bien sea el cuerpo o la mente, también es limitada en sí misma. Y esta limitación de la consciencia, que no es una experiencia, es simplemente una creencia que hemos heredado o adquirido de nuestros padres, de nuestros amigos, de nuestra cultura, es una gran fuente de desgracia y, de hecho, es la única fuente de desgracia. 

El objetivo, la meta de los filósofos de la antigüedad era liberar al hombre del miedo. No de cualquier miedo sino solamente de dos miedos: el miedo a la muerte y el miedo a los dioses, el miedo religioso. ¿Por qué era así? 

Porque aquellos que creían que el alma dependía del cuerpo, la única cosa que les daba miedo era la desaparición del cuerpo que suponía su propia desaparición. Porque si la consciencia que yo sé que soy depende del cuerpo cuando el cuerpo desaparece “yo” desaparezco. 

Y aquellos que creían que la mente podía tener una existencia independiente del cuerpo tenían miedo de lo que pasaría a esta mente, a esta alma, después de la muerte del cuerpo. Y qué le harían los dioses a este pobre “yo” individual. De hecho, esta creencia heredada de las antiguas religiones se perpetuó a sí misma en el cristianismo. Puede que haya cambiado pero, cuando yo era pequeño, había un purgatorio, infierno… 

Así que la filosofía, palabra que quiere decir “amor a la sabiduría” “la búsqueda de la sabiduría” -y la sabiduría es la ciencia de la paz y de la felicidad-, por lo tanto, la meta de la filosofía era liberar al hombre del miedo. Porque, de hecho, si estás libre del miedo a la muerte y del miedo a los dioses no creo que vayas a tener miedo de demasiadas cosas. Esto te avanzará un gran tramo hacia ser totalmente libre.

Pero volviendo a tu pregunta, hemos dado un poco de rodeo, la creencia de la que hablo, es la creencia de que esta consciencia que está escuchando estas palabras es un producto, o un subproducto, o está limitada, o se mantiene viva bien por el cuerpo o por la mente. Por lo tanto, si el cuerpo desaparece o la mente desaparece la consciencia también desaparecería. Esta es la única creencia de la que hablo. 

Esta creencia, se puede formular de otra manera, diciendo que es la creencia de que la consciencia es limitada. Otra forma de expresarlo sería la creencia de que la consciencia está localizada en el tiempo y en el espacio. 

(Pasaje del Encuentro de 2008. Disponible en “Descargas”).

Como consciencia eres totalmente inmune



Interlocutor: Siento que empiezo a entender de lo que hablas y, como consecuencia, mi vida se va haciendo más fácil y más feliz. Pero al mismo tiempo y, esto ocurre con bastante frecuencia, ocasionalmente me ocurre como una especie de ataque de pánico. Así que mientras antes era básicamente neurótica, ahora lo que ocurre es que en el medio de una felicidad relativamente continua, caigo en una especie de agujeros de desesperación en los cuales haría lo que fuera por salir. Lo siento o me parece como si fuera una soledad absoluta, como si no hubiera nada a lo que agarrarse, puro vacío. ¿Es esto parte del "paquete" que compro?

Francis Lucille: Obviamente es parte de tu paquete. Es todavía un objeto, sigue siendo algo que aparece ante ti. 

Lo que siento es que, de alguna manera, en esos momentos experimentas tu miedo básico, tu sensación de aislamiento básica pero todavía no le estás dando una bienvenida completa, no lo estás acogiendo totalmente. Así es que tienes que aplicar tu investigación espiritual también a estos momentos. 

De la misma forma que un científico puede hacer experimentos en su laboratorio, que es un lugar cómodo con calefacción, aire acondicionado… pero pongamos que investiga volcanes. Así que también hace viajes de campo, tiene que ir a países extraños, escalar montañas con sus aparatos a la espalda, etc. Así que tienes que aplicar tu metodología científica y tu humildad centrándote sólo en los hechos. Ver de qué está hecha esta sensación de zonas inexploradas de tu mente. 

Ahora todavía tienes aversión a estos momentos, no permites que fluyan a través de ti. Y aquello que puede darte el valor para poder hacer esto es el entendimiento de que como consciencia eres totalmente inmune a cualquier cosa. La consciencia es totalmente inmune a todo lo que aparece en ella, igual que el espejo es totalmente inmune a las imágenes que se reflejan en él. Y este conocimiento profundo, de esta inmunidad básica que tienes, es lo que te dará fortaleza para acoger esta situación. 

Quizá es algo que ha estado ahí en la trastienda cociéndose durante mucho tiempo y que, de repente, aparece. Es una buena ocasión, es una buena oportunidad para mirarlo. Si lo dejas que te atraviese de forma completa, plena, no volverá nunca más. Puede que quede algún residuo que vuelva de vez en cuando, pero la mayor parte se habrá ido. Esto es lo que ocurre cuando empiezas a abrir los armarios, empiezas a ver los cadáveres.

(Pasaje extraído del Encuentro de 2007. Disponible en "Descargas")

Aquello que es real, debe ser permanente




Interlocutor: La consciencia es eterna, es lo eterno. Lo que aparece y desaparece, que tiene un principio y final, es temporal, es relativo, no es real. 

Si solamente existe la consciencia, y todo lo demás es una apariencia en ella, entonces solamente podemos trabajar a través de la negación, mediante la vía negativa. ¿Es así?

Francis Lucille: Cuando se dice que lo que aparece no es real, lo que se indica es que no existe independientemente de la consciencia. En otras palabras, queremos decir que no es permanente. Aquello que es real, debe ser permanente.

El ejemplo que se utiliza en la tradición hindú se refiere a la distinción entre la sustancia y los accidentes. El anillo de oro es impermanente. Antes de existir el anillo, ya existía el oro que ahora lo constituye, y después que desaparezca el anillo, el oro permanecerá. Aquello que es permanente, el oro, es la verdadera naturaleza del anillo, porque ha existido siempre. De la misma manera, aquello que aparece no es real, porque no siempre ha existido, y depende de la presencia de la consciencia para ser percibido.

Del mismo modo que el anillo depende del oro para tener una forma y un color, sin oro no hay anillo; cuando decimos que el mundo de los objetos no es real, no queremos decir que no tiene existencia, sino que no tiene independencia con respecto a la consciencia. Así como la verdadera naturaleza del anillo de oro es el oro, que es su sustancia, la verdadera naturaleza de este mundo es la consciencia, que es su sustancia eterna.

Ahora bien, el enfoque negativo es el primer paso de un proceso de dos pasos. El propósito del enfoque negativo es inducir que la consciencia se desidentifique del cuerpo y de la mente, porque habitualmente pienso y siento: “yo soy mi cuerpo, yo soy mi mente”. Así, la desidentificación sucede al discriminar entre esta presencia que percibe; que soy yo; y todo aquello que es percibido. Por tanto: “yo no soy el cuerpo, porque percibo el cuerpo”, “yo no soy la mente, porque percibo la mente”. Llega un determinado momento en el cual, este enfoque negativo concluye cuando se conoce, se evidencia, la consciencia pura. Este conocimiento en realidad es atemporal, aunque desde el punto de vista de la mente sea una visión fugaz, que aparece como una comprensión.

Después, una vez que esto ha sido asimilado, llegamos al segundo paso, el último. Se trata de comprender que cualquier objeto que esté presente, ya es consciencia, tal como el anillo es oro. Por lo tanto, si quiero ver el oro, o tocar el oro, no tengo que esperar durante años hasta que este anillo sea destruido y fundido en un lingote. Sino que, sabiendo que es oro, puedo tocar el oro, ver el oro y disfrutar el oro; ya, ahora mismo. Este es el paso final. Solamente a este nivel podemos hablar de no dualidad…, porque ¡todo es oro, todo es Dios!

(Pasaje extraído del libro "Flores del Silencio").

El Mensaje Central de la No dualidad (sub. español)




Francis Lucille expone su mensaje central yendo a la máxima simplicidad. 

Este mismo mensaje se encuentra en el núcleo mismo de todas las formas tradicionales y de la Filosofía Perenne expresado en modos diferentes en función del tiempo y mentalidades a las que se dirigían.

Por ejemplo, estas palabras de Francis, son una explicación con palabras actuales de la ecuación fundamental del Vedanta Advaita: Atman = Brahman. O de la tradición sufí: "Allí donde pongo la mirada se encuentra la faz de Dios". O de la budista: "La forma es vacío y el vacío forma". 

Y esta misma Verdad resuena igualmente en las enseñanzas de sabios de la antigüedad y actuales tanto del oriente como del occidente: Buda, Lao Tse, Huang Po, Huei Neng, Ashtavakra, Gautapada, Abivanagupta, Sankaracharya, Ananda Mai, Krishna Menon, Ramana Maharishi, Jesús, Plotino, Rumi, Parmenides, Meister Eckart, Jean Klein... 

Todos ellos transmiten una "buena nueva": el sufrimiento psicológico puede ser superado eliminando su raíz, esto es, la ignorancia de nuestra verdadera naturaleza.

La consciencia no tiene dimensiones




Interlocutor: He visto un vídeo donde decías que el cuerpo físico vivía en cuatro dimensiones, el cuerpo sutil vivía en una dimensión y el cuerpo causal cero dimensión. ¿Podrías desarrollar esto?

Francis Lucille: En el universo físico que nos rodea están las tres dimensiones del espacio: la profundidad, la altura y la anchura más la dimensión tiempo; y esto es a lo que me refería al decir cuatro dimensiones. 

En cambio, a nivel de los pensamientos, tan solo hay una dimensión que es la dimensión tiempo; en el sentido que podemos decir que un pensamiento precede a otro pensamiento, así que podemos situar los pensamientos los unos con respecto a los otros en la dimensión temporal, en el tiempo.

En cambio no tiene ningún sentido decir que un pensamiento está a la izquierda de otro, que está más allá o está más alto o más abajo de otro.

Cuando pasamos del dominio de lo que es percibido; que es el dominio físico por un lado y que también llamamos dominio grosero como opuesto a sutil de las cuatro dimensiones; o bien cuando pasamos del dominio sutil del pensamiento en el que solo hay una dimensión. Lo que estos dos dominios, el de lo grosero y lo sutil, tienen en común es que ambos forman parte de aquello que es percibido.

Cuando pasamos de aquello que es percibido a aquello que percibe, entonces, a nivel de la consciencia no existe ni siquiera la dimensión tiempo porque la consciencia que percibe el fluir del tiempo está fuera del tiempo.

Es por eso por lo que quizás he podido decir que a nivel causal, quiere decir, a nivel de lo que percibe, la consciencia, hay cero dimensiones fenoménicas; pero ello no quiere decir que no existan otras dimensiones: la dimensión amor, la dimensión inteligencia, la dimensión belleza.

(Extraído del Encuentro de Julio del 2014. Disponible en “Descargas”)

La verdad no es una democracia




Interlocutor: Si nuestra verdadera naturaleza es la consciencia, ¿por qué sucede que la mayor parte de la humanidad está identificada con la mente y sus creaciones?

Francis Lucille: Esta pregunta presupone que la verdad es una democracia y ahí hay una falacia: la verdad no es una democracia.

Cuando Einstein en 1905 publicó su estudio sobre la relatividad restringida él era el único contra cuatro mil millones de individuos que vivían entonces en el planeta. Así que si la verdad fuese una democracia hubiera significado que la teoría de la relatividad era falsa; de hecho, era más verdadera que la teoría de la mecánica de Newton. Éste sería el argumento de la manada: si el rebaño va hacia allá es que no puede equivocarse.

I: ¿Quiere eso decir que la humanidad es muy inmadura?

FL: ¿Qué piensa usted? Si uno echa un vistazo al mundo que nos rodea…

I: ¿Y por qué es así? ¿Hay alguna razón universal, cósmica?

FL: La pregunta es interesante porque… es lo mismo que alguien que se hallara en un sueño y que se hiciera la pregunta: “¿Cuál es la meta de los acontecimientos que están pasando en el sueño?” Y qué respuesta dar a esta pregunta…

Se puede intentar responder desde dos puntos de vista distintos. Digamos que en este sueño hay una carrera y estamos identificados con un corredor en esa maratón: ¿cuál es el propósito, el objetivo en el sueño? Ganar la carrera, el objetivo en el sueño es ganar la carrera. 

Segunda pregunta: ¿cuál es la meta del sueño? Para hacer esta pregunta hay que estar despierto. En el sueño solo podemos preguntarnos “¿cuál es la meta en el sueño?” Ganar la carrera, puesto que cuando soñamos no sabemos que soñamos. 

Cuando nos preguntamos: ¿cuál es la meta del sueño? Al hacer la pregunta uno la hace desde el exterior del sueño. Esta pregunta no tiene nada que ver con la naturaleza de los acontecimientos que se desarrollan en el sueño o en relación a todo juicio ético o estético con respecto a estos acontecimientos.

Por ejemplo, a la mente del exterior del sueño no le vendría el juzgar los actos que se han llevado a cabo en el sueño, y uno no diría: “No estuvo bien lo que sucedió en el sueño. No es muy correcto. Hacer el amor con su hermana, eso no estuvo bien”. Fue en el sueño y no se lleva a la gente a  prisión por lo que sucede en los sueños.

Mientras que cuando uno se hace la pregunta: ¿por qué todo esto? ¿Con qué objetivo? En este caso hay un juicio implícito de lo que ocurre en el sueño y es importante en el sueño. En el sueño es importante  ganar la maratón.

El punto sobre el que estoy intentando insistir es que es importante no confundir los dos puntos de vista porque son muy diferentes. En el sueño ganamos la carrera, y uno no se cuestiona que está mal acostarse con su hermana. 


He escogido este ejemplo a propósito porque soy hijo único (en tono de broma). No sé si he sido muy claro pero es una dirección a explorar.

I: Y si yo traspongo la metáfora de sueño y despierto con respecto al sueño, todo lo que nos aparece como crueldades: la primera y segunda guerra mundial y todas las crueldades que están sucediendo ahora; en el momento de la realización entonces no aparecería, no serían enjuiciadas como crueldades.

FL: Podemos tomar los dos puntos de vista. Podemos tomar el punto de vista del sueño, en el sueño, o podemos tomar el punto de vista de fuera del sueño; sabiendo que el punto de vista real es el punto de vista del exterior del sueño. 

Nuestra creencia favorita




Interlocutor: Has mencionado la libertad de vivir en la consciencia de un modo ilimitado, ¿cómo se concreta esto?
   
Francis Lucille: Cuando hablo de la libertad de ser conscientemente la consciencia, me refiero a la libertad, como tal consciencia, de identificarme o no con el cuerpo/mente. 

Si digo que yo como persona limitada tengo la libertad de elegir ser la consciencia universal, esto implica que nuestro estado natural, nuestro estado normal, es ser una persona; y que para ser la consciencia universal tenemos que hacer un esfuerzo especial, que ser la consciencia universal es un estado artificial que tenemos que crear y superponer. Dado que es un estado, tendrá un comienzo y un fin. 

Pero yo estoy diciendo justo lo opuesto. Nuestro estado normal, nuestro estado natural, es la consciencia infinita, y sobre este estado normal, que es libertad, superponemos la creencia en una existencia limitada.
   
Sólo la consciencia tiene libertad y solo la consciencia puede elegir entre ser limitada o ilimitada. Pero la consciencia limitada, al carecer de libertad, no puede elegir convertirse en la consciencia ilimitada. 

Por lo tanto te sugiero que adoptes la posición de la consciencia ilimitada y desde esta posición dejes de elegir ser la consciencia limitada, como hacemos siempre que volvemos a enamoramos de nuestra creencia favorita: ser una entidad limitada por el espacio y el tiempo.

(Pasaje extraído del libro “Verdad Amor Belleza”) Disponible en Amazon.

La intensidad del deseo por el Ser



Interlocutor: Quisiera saber si una persona que no hubiera realizado el Ser y que tuviera demencia senil o un Alzhéimer seguiría teniendo alguna oportunidad para realizar el Ser?

Francis Lucille: Sí.

I: ¿No depende de una mente clara?

FL: Si hay objeciones muy agudas en relación a la universalidad de la consciencia, objeciones a nivel mental, se necesita una inteligencia muy aguda para deshacerlas. Pero si no hay inteligencia aguda no pueden existir objeciones agudas. 

Es por esta razón por la que las facultades mentales no son un elemento que permita predecir una realización espiritual. No está ligado a esto, está ligado únicamente a la intensidad del deseo por el Ser. Un espíritu muy simple con un deseo por el Ser muy intenso lo realizará más rápidamente que un espíritu muy inteligente, en el sentido ordinario de la palabra, pero con un deseo débil.

Esto es verdad a todos los niveles, a medida que las facultades mentales decrecen la fuerza de las objeciones también lo hace. 

Es un poco diferente para la enseñanza que hace que no todo el mundo esté preparado para enseñar aunque haya realizado el Ser.

Lo que es verdad a nivel de la realización espiritual no tiene porque ser necesariamente verdadero a nivel de la enseñanza. Un maestro que padeciera Alzhéimer no podría responder a las preguntas de los buscadores de la verdad, no podría ayudarles en este plano, no podría aclarar preguntas; pero podría seguir irradiando con su presencia. 

Si en un cierto momento no queda más que la intención que nos lleva hacia el Ser, la realización sobreviene.

En la tradición de la India hay lo que llaman “videhamukti” que es la liberación en el momento de la muerte; momento en que, por supuesto, las facultades mentales se debilitan como la llama de una vela que tintinea. Si la intención subsiste, el buscador de verdad puede realizar el Ser en ese momento.

I: Para llegar a esto, supongo que la intensidad interior debe ser muy fuerte.

FL: Sí, es un momento en el que las cosas se simplifican mucho y se tiene tendencia a ir a lo esencial.

(Pasaje del Encuentro de Diciembre de 2012. Disponible en “Descargas”).

La necesidad no puede ser la causa de la ignorancia



Interlocutor: Me gustaría de que hablases de la fuerza de la necesidad, cómo nos hace identificar, cómo nos identifica.

Francis Lucille: Pero no es la necesidad lo que hace que nos identifiquemos. Por ejemplo, la existencia de la gravedad es una necesidad, si dejo este objeto es necesario que caiga; y el hecho de que yo sea el testigo de una necesidad no implica la ignorancia, que es el hecho de creer que la consciencia es limitada y separada. 

La ignorancia se refiere a la consciencia, la necesidad se refiere a los objetos que aparecen en la consciencia. Así que no hay relación alguna entre la necesidad y la consciencia, y entonces no hay relación alguna entre la necesidad y la ignorancia. La necesidad no puede ser la causa de la ignorancia puesto que la necesidad es relativa a los objetos y la ignorancia es relativa a la consciencia. 

En otras palabras y, para tomar el ejemplo que acabas de citar, el hecho de que el cuerpo necesite alimentarse no tiene nada que ver con la pregunta: ¿es que la consciencia que percibe este cuerpo es limitada o no? La ignorancia está hecha precisamente de la creencia de que la consciencia es limitada y no tiene nada que ver con el hecho de que el cuerpo este sometido a necesidades, puesto que la consciencia no está sometida a necesidad alguna de las que está sometido el cuerpo. 

En otras palabras, soy completamente libre de creer o no que la consciencia está sometida a las necesidades a las cuales está sometido el cuerpo. Si creo que la consciencia está sometida al cuerpo entonces seguro la consciencia estará sometida a las necesidades a las que está sometido el cuerpo; pero esa creencia de que la consciencia está sometida al cuerpo es una religión, es la religión de la ignorancia, es una creencia gratuita en el sentido de que no reposa sobre hecho alguno.

I: Es que eso que quiero expresar no me resulta fácil, porque es como en el camino inverso, en el sentido de la percepción que la necesidad apega a la identificación.

FL: ¿La necesidad trae la identificación?

I: La necesidad se engancha a la identificación.

FL: La necesidad pertenece al cuerpo que a su vez pertenece a un mundo que está sometido a la necesidad, pero para que la consciencia estuviese sometida a la necesidad haría falta que la consciencia estuviese sometida al cuerpo.

Pero lo que es importante es lo siguiente, y es la tendencia que tenemos a seguir sentimientos oscuros e irracionales más que a nuestra inteligencia. 

La historia que cuento y que he contado muchas veces, pero que os voy a volver a contar, es la de ese hombre al que su banquero le da cita y el banquero le dice: “tiene usted un descubierto de mil euros porque ha firmado usted estos cuatro cheques y ahora tendría que parar”. Y el hombre dice a su banquero: “sí, de manera lógica tiene usted razón pero a mí, a nivel de sentimiento, me apego a la certeza de que todavía me quedan tres mil euros en mi cuenta y tengo la intención de ir a la plaza Cataluña y comprarme ropa bonita para el invierno”.

Hay que aplastar los sentimientos irracionales y asentarse firmemente en la razón, y es por eso que en la tradición hindú hay esas imágenes de Shiva que danza y pisa la ignorancia.

(Pasaje extraído del Encuentro de Julio de 2012. Disponible en “Descargas”)

Verlo todo como Dios



Interlocutor: Cuando dices Dios, ¿quieres decir percatarse, darse cuenta, consciencia?

Francis Lucille: Sí. Todo lo que sientes es Dios. Todo lo que piensas es Dios. Todo lo que percibes es Dios.

I: ¿Quieres decir simplemente ser consciente de lo que es?

FL: Depende de lo que entiendas por ser consciente. Somos conscientes de los objetos, es decir, pensamientos, sentimientos y percepciones, pero no todos nosotros somos conscientes de ser conscientes. Tenemos que ser conscientes de ser conscientes, de ser consciencia. Normalmente, cuando somos conscientes de objetos, estamos completamente identificados con el objeto. En la India, llaman a esto Savikalpa samadhi, absorción en el objeto.

En ese momento, parece que la totalidad de nuestra experiencia se compone del objeto que está presente, ya sea un pensamiento, sentimiento o percepción. En algún momento, entendemos que para poder tener esta experiencia, algo debe estar presente para experimentarlo, para registrarlo, algo que es consciente, se percata, conoce. Formulamos esto diciendo que nuestra experiencia incluye tanto aquello que es consciente como el objeto del que se es consciente.

Inicialmente, la parte objetiva de la experiencia parece, de lejos, la parte mayor de esta experiencia, y aquella que es consciente o se percata de esa, sea lo que sea, parece pequeña, casi insignificante; pero aun así sabemos que está ahí. Sin embargo, a medida que nos interesamos más en la naturaleza de esta presencia consciente, más significativa y tangible se hace y en comparación, más disminuye en importancia y solidez el objeto.

En algún momento, nos damos cuenta que, de hecho, es esta presencia consciente aquello que es el elemento más estable y duradero de nuestra experiencia y el objeto en sí mismo es, en comparación, pasajero e insustancial. Este proceso culmina temporalmente cuando somos completamente absorbidos en esta presencia. La consciencia es consciente de sí misma sin un objeto. Esto es llamado Nirvikalpa samadhi; samadhi sin objeto, absorción en el yo (Self) sin objetos.

Cuando los objetos reaparecen, podemos elegir entre identificarnos con ellos otra vez o permanecer conscientes de la consciencia en la presencia de objetos. En este caso, los propios objetos son experimentados como nada más que consciencia o Dios mismo, y esto es llamado Sahaja samadhi, el estado natural.


Estas son las tres modalidades de ser consciente. La primera es ignorancia, la segunda es conocimiento del yo (Self) en ausencia de objetos, y la tercera es conocimiento del yo (Self) en presencia o ausencia de objetos.