Encuentro online 28 de marzo de 2021




28 de marzo de 2021



Interlocutor: ¿Cómo se puede definir el despertar? Si es que se puede definir.

 

Francis Lucille: Es la revelación de la realidad de la consciencia. Es la consciencia la que se revela a ella misma. 

 

En la ignorancia, la consciencia se esconde detrás de los objetos que se supone que la representan. La palabra no es la cosa, el mapa no es el terreno.

 

Las sensaciones, los conceptos e incluso el pronombre “yo”, son representaciones de la consciencia, no son la consciencia, la consciencia es una experiencia.

 

Todas las representaciones que tenemos de la consciencia, de una forma u otra, son limitadas.

 

La consciencia en su pureza no tiene cualidad fenoménica. No está localiza ni en el espacio ni en el tiempo, no tiene contornos, no tiene límites, no tiene forma, no tiene color, no tiene peso.

 

Es la presencia invisible que presenta todas las cosas a ella misma. Que presenta, es decir, que hace las cosas presentes, que produce las cosas a la presencia, que lleva las cosas a la presencia; este es el sentido etimológico del verbo presentar.

 

El despertar es la revelación, la experiencia de la consciencia en su pureza, en su realidad.

 

Si no superponemos conceptos y percepciones a la consciencia entonces es pura. Es aquello que es verdaderamente, sin límites, real.

 

La pregunta del despertar a menudo se hace porque emana de una duda. Y la duda es: ¿he tenido el despertar?

 

Ciertamente, como el despertar es la revelación de la consciencia ilimitada a ella misma, solo la consciencia ilimitada experimenta el despertar; es decir, que se experimenta ella misma en su pureza.

 

Entonces, una cosa limitada no puede tener la experiencia del despertar. Una entidad limitada no puede experimentar el despertar. De hecho, una entidad limitada no puede experimentar nada, porque una entidad limitada no existe.

 

Jean Klein una vez dijo: “En el cosmos no hay ni una sola identidad limitada”. 

 

Esto no existe. Una identidad limitada solo existe en nuestra imaginación, en nuestra conceptualización. En la realidad no hay nada limitado. Todo es uno, hay una sola globalidad, una sola realidad global.

 

Nuestra consciencia, por supuesto, es la consciencia de esa realidad global, porque no hay una entidad limitada a la que pueda pertenecer. Por lo tanto, es la consciencia de esa realidad global. Ella es el por qué esa realidad global hace la experiencia de ella misma, se conoce ella misma.

 

Así que deberíamos deshacernos, mediante la comprensión, de esa creencia que hay un individuo separado que tendrá la experiencia del despertar, ya que el despertar es el cese de la creencia de ser una entidad separada.

 

Entonces, no hay nadie que despierte y el despertar es la comprensión que no hay nadie; quiero decir que no hay nadie separado, nadie limitado.

 

Esto no quiere decir que no haya nadie, ¡claro! En este momento hay consciencia, hay alguien, hay eso que oye estas palabras.

 

Si ese que oye estas palabras se cree separado hay ignorancia y sufrimiento psicológico.

 

Si ese que oye estas palabras “no sabe” si es separado o no, hay apertura.

 

***

 

Interlocutor: La consciencia… ¿es la consciencia quien percibe los fenómenos? ¿Esa consciencia de la que hablas?

 

Francis Lucille: Sí, solo hay una consciencia.

 

I: ¿Y más allá de la consciencia que percibe los fenómenos?

 

FL: No hay nada más allá porque solo hay una realidad. Y esa realidad percibe, crea, conoce, comprende, ama, contempla, vive…

 

I: Entonces la consciencia que percibe es la consciencia absoluta.

 

FL: Exactamente, no hay otra consciencia. La creencia, que la consciencia que percibe no es absoluta, es ignorancia.

 

La ignorancia en ese caso quiere decir… La ignorancia tiene un sentido muy particular, quiere decir: ignorancia de la naturaleza verdadera de la consciencia, ignorancia de la naturaleza absoluta de la consciencia que percibe; esto es todo, es muy sencillo.

 

El despertar es la desaparición temporal o definitiva de esta creencia.

 

Temporal porque ciertas creencias son muy tozudas. Aunque hayamos comprendido algo, algunas veces tendemos a olvidarlo.

 

I: ¿Cómo podemos olvidar lo inefable una vez que lo conocemos? Incluso si no tenemos que conocer nada.

 

FL: No lo olvidamos, no lo olvidamos definitivamente pero, los viejos hábitos salen a la superficie y, por un momento y de alguna manera, retoman el control de los pensamientos hasta el momento en que nos damos cuenta nuevamente: “Oh, estaba cometiendo el mismo error otra vez”.

 

Es un poco como la historia de Papa Noel. Cuando estamos en el parvulario y un compañero nos dice: “Sabes, Papa Noel no existe, son papá y mamá quienes compran los juguetes”.

 

En ese momento hay cosas que vuelven a su lugar. Algo que no habíamos comprendido realmente y, de golpe: “Sí… eso… jajá...” Temporalmente nos liberamos de la creencia de Papa Noel.

 

Volvemos a casa y decimos: “Mamá, mamá, sabes Alex en la escuela me ha dicho que Papa Noel no existe que sois vosotros”.

 

Entonces la mamá no puede dejar de sonreír y dice: “Pero no, Alex no sabe, no sabe, es muy pequeño y todavía no comprende”. Y como nosotros confiamos en nuestros padres, nos lo volvemos a creer… Pero llega un día que la verdad se queda, ya no lo olvidamos… Y espero que este sea su caso.

 

Ahora, ¿cuánto tiempo transcurre entre ese primer despertar y la estabilización en la certitud de la no existencia de Papa Noel? Es un tiempo variable. Depende del interés que tenemos por la pregunta. Y también depende de nuestro apego a la creencia de que Papa Noel existe.

 

Algunos de nosotros nos sentimos atraídos por la imaginación. Y otros confían más en la experiencia y la razón. 

 

La atracción por la imaginación y los cuentos de hadas es un obstáculo. Es el fundamento de muchas religiones, es el fundamento del pensamiento new-age.

 

***

 

Interlocutor: Has dicho que en el momento de la muerte la consciencia escoge lo que quiere en todas las experiencias posibles. 

 

Me preguntaba si hay una especie de secuencias o cronologías, por ejemplo: en este momento la consciencia se experimenta como Juli… Y después quizás cuando Juli… estará muerto experimentará a su hermano o a sus abuelos… ¿Ello implica que haya un orden en las experiencias?

 

Francis Lucille: Lo que dije es que la consciencia es libre. Y lo decía en un contexto donde la gente tenía miedo de lo que iba a pasar.

 

Les decía: “No hay ninguna razón para tener miedo de lo que va a pasar porque, de todas formas, vosotros lo escogéis”.

 

Esto es verdad no solamente después de la muerte del cuerpo físico, sino que es verdadero de instante en instante; todo emana de nuestra libertad.

 

No hay que tomar esto que digo como una creencia, hay que comprenderlo desde la experiencia. Y la experiencia que está disponible para nosotros está siempre disponible en el presente.

 

Creemos tener una libertad limitada. Y esta creencia de tener una libertad limitada se debe a la identificación con el cuerpo y con la mente, digamos al cuerpo/mente, al cuerpo.

 

Como estoy hablando con un ingeniero; el número de grados de libertad del cuerpo está limitado, el cuerpo humano como entidad física.

 

Si nos identificamos con el cuerpo como resultado nuestra libertad está limitada. De hecho, no disponemos ni siquiera de una libertad limitada, solo tenemos esta creencia.

 

De hecho, no escogemos nuestras decisiones, creemos que las escogemos. Pero nuestros pensamientos surgen como las nubes en el cielo, como la lluvia o el buen tiempo; esta es la realidad de nuestra experiencia, que no escogemos nuestros pensamientos.

 

Cuando llega un pensamiento tenemos la experiencia de nuestra libertad. Pero revindicamos que nosotros, en tanto que cuerpo humano separado, hemos creado ese pensamiento a partir de nuestra libertad condicional, en tanto que cuerpo humano.

 

Y esto no es nuestra experiencia. Ese pensamiento llegó, no lo escogimos. Sucedió exactamente como una nube o como la lluvia o el buen tiempo; esta es nuestra experiencia.

 

Entonces decidimos que nuestra experiencia es que no escogemos ni nuestros pensamientos ni el tiempo que hace. O bien que nuestra experiencia es que escogemos todo. 

 

O no escogemos nada, sin ninguna libertad; o bien lo escogemos todo, libertad absoluta.

 

No escogemos nada en tanto que cuerpo, en tanto que objeto. 

 

En tanto que realidad y en tanto que consciencia, lo escogemos todo: la nube que aparece o el pensamiento que aparece. Todo esto es el producto, una convergencia local de la realidad universal que es nuestra realidad.

 

Así que, como realidad lo escogemos todo. Como realidad somos libres, en el sentido que todo es nuestra creación surgida de nuestro propio seno.

 

I: Esto está claro. Pero no veo el vínculo entre lo que explicas y lo que te preguntaba, es decir esa realidad que hace una experiencia limitada a través de Juli… y…

 

FL: Cuando comprendes esto, comprendes que como consciencia nosotros escogemos todo lo que sucede en cada instante, ya sea en este instante o en el instante de la muerte del cuerpo.

 

Cada instante es una creación, si quieres, de la presencia eterna que somos.

 

¿Dónde va la presencia después de la muerte del cuerpo? La consciencia no va a ninguna parte, sigue siendo lo que es y lo que siempre ha sido.

 

¿Qué pasa con la libertad de la consciencia de crear aquello que le agrada en el momento de la muerte? Ella no cambia, siempre ha sido la misma libertad de crear todo en cada instante.

 

Entonces el instante de la muerte no es diferente del instante presente, desde el punto de vista absoluto. Desde el punto de vista contextual el contexto es diferente, pero desde el punto de vista de la consciencia nada cambia.

 

Todo lo que pasa ahora es su elección, un ejercicio de su libertad. Todo lo que pasa en el momento de la muerte y después -si es que podemos definir un después- es su elección; como siempre es su elección y el ejercicio de su libertad y de su creatividad.

 

Tenemos miedo de lo que pasará porque creemos que nos está impuesto. Cuando nos damos cuenta que lo que pasará, lo que está pasando y lo que pasó no era más que el ejercicio de nuestra libertad, ese miedo desaparece.

 

Hemos tomado consciencia de nuestra realidad universal, ya no nos identificamos más con un objeto creado que ha aparecido en esa consciencia universal.

 

Ramana Maharshi estaba en la fase terminal de su cáncer, y los discípulos lloraban y les dice: “Estáis tristes porque no sabéis donde irá Ramana. Mientras que Ramana sabe que se queda donde está”.

 

Lo que decía sobre la libertad que tenemos en el momento de la muerte era para eliminar la preocupación y el miedo de lo que pasará. Nada nos está impuesto. Es la comprensión que nosotros lo escogemos todo. ¿Cómo podríamos tener miedo de aquello que hemos escogido?

 

I: En mi caso realmente no tengo este miedo, pero te he preguntado…

 

FL: Juli…, digo simplemente que cuando decía eso fue para ese propósito, es todo.

 

I: De acuerdo, porque de hecho al principio he tenido dificultades para comprender –soy ingeniero y nos gusta tener modelos- y al principio tenía esa idea de que todo es perfectamente simultáneo. 

 

Por ejemplo, la consciencia siempre experimentando a través de Francis y Juli… hay un olvido espacial y después me dije, tuve otro modelo la consciencia es una experiencia limitada como Juli… y cuando el cuerpo de Juli… desaparece hago lo que quiero, puedo volver hacia atrás y experimentar la experiencia limitada a través de Francis y teniendo ese pensamiento me dije, ¿qué quiere decir que cuando la consciencia hace experiencias hay una secuencia; al principio a través de ese hombre y luego a través de esa mujer, después a través?…

 

¿No redefine un tiempo? Es un poco…

 

FL: Sí, absolutamente. Pero esta noción de secuencialidad es simplemente una proyección de las limitaciones de la mente humana sobre la realidad consciente.

 

I: De acuerdo, creo que lo veo.

 

FL: Ves lo que quiero decir. Por ejemplo, en el espacio tridimensional no tenemos una relación del orden similar de secuencialidad porque la configuración, la topología es diferente.

 

Por el contrario, en un espacio unidimensional por supuesto podemos tener una relación de orden.

 

Pero esto es proyectar ya nociones limitantes como la monodimensionalidad o la pluridimensionalidad sobre la consciencia; la consciencia está más allá de todas estas limitaciones.

 

De hecho, lo que hacías es que, de alguna manera, proyectabas un modelo de tiempo, una experiencia temporal. Y, además, sabemos que ese modelo del tiempo -que es el modelo Newtoniano en el que el tiempo se considera independiente del espacio, y que la cronología de los eventos es independiente del diferencial en el que son observados- sabemos que esto es falso; no es el caso.

 

Que dos eventos, por ejemplo, que son simultáneos en un referencial no lo son en otro referencial.

 

Todo esto nos conduce a realizar que nuestra vista del tiempo como algo que es secuencial y bien ordenado, de hecho, es muy primitiva.

 

I: Ok, gracias

 

***


Interlocutor: He escrito mi pregunta:

 

Me parece que existe una forma sencilla y práctica para aprehender, digamos de acercarnos a la universalidad de la consciencia. Y es decirme que la imaginación humana no conoce ningún límite. Igualmente la intuición, la curiosidad y, por tanto, la invención literaria y artística, el genio técnico, etc.

 

Parece que no hay ningún límite a la creatividad, por supuesto se refiere a un infinito relativo porque solo hablamos aquí de la inteligencia humana.

 

Tenga en cuenta que estoy considerando aquí la potencialidad infinita de la mente humana y no la mente de todos los humanos al mismo tiempo, tal como se actualiza en el instante y que es evidentemente limitada.

 

Lo que me consuela en esta idea es que usted ha dicho: “Nosotros hemos creado esta aventura extraordinaria para poder ser sorprendidos por lo nuevo, porque lo nuevo viene de la fuente, nos recuerda la fuente y nos devuelve a la fuente de alguna manera; es por ello que tenemos artistas, es por ello que tenemos científicos, es por ello que hacemos preguntas; es un inmenso terreno de juego, si lo queréis, sin fronteras para que la exploración no termine nunca”.

 

¿Razono correctamente? 

 

Gracias por su respuesta, la claridad, la paciencia infinita y el amor que impregna estos diálogos.

 

Francis Lucille: Es como un árbol que crece. Y en este árbol que crece hay dos direcciones opuestas si nos encontramos en algún sitio sobre este árbol. Hay una dirección que va hacia el tronco y otra dirección que va hacia los picos.

 

El árbol sigue creciendo… Y entonces el árbol del descubrimiento humano es un árbol que crece infinitamente, pero la raíz es única y crece a partir de esta raíz única.

 

Cuando estamos en la ignorancia estamos en la situación de alguien que está en algún sitio sobre una rama, y que cree que él es la rama, y que si la rama muere él morirá. 

 

Esto es porque no ha hecho el viaje hacia el tronco. Ha olvidado el tronco y debe rehacer el camino hacia el tronco para redescubrir que él es el árbol en su totalidad. Y que la muerte de la rama no es la muerte del árbol, que el árbol vivirá para siempre y que continuará explorando con otras ramas. No es esa rama particular que un día desaparecerá.

 

En ese momento, habiendo vivido y comprendido esto, el árbol puede volver hacia la misma rama y la rama continuará creciendo. Y en esta exploración feliz, artística, explorar el saber, explorar la belleza, explorar el amor… Todas esas exploraciones sin fin se llevarán a cabo hasta los límites de las posibilidades de esa rama; pero el árbol mismo es infinito.

 

Es una metáfora, si lo quieres, por supuesto es limitada como todas las metáforas, nunca son perfectamente adecuadas.

 

La expresión de ese gozo por descubrir, por estar eternamente seducido por lo nuevo, por la creación, por el arte, por la belleza, por los descubrimientos científicos, por los descubrimientos en todas las áreas.

 

Esta alegría/gozo solo puede experimentarse sin mezclas, en la medida en que estemos libres del miedo de que la rama es lo que somos; el miedo está relacionado a la creencia que somos una cosa limitada.

 

Hay artistas, científicos, etc. que creen que son la rama pero, en sus búsquedas, en el ejercicio de su vocación, conocen la experiencia del descubrimiento, la experiencia de la alegría/gozo, pero desafortunadamente esta alegría no es sin mezcla, porque en su cielo planean sombras, sombras de la desaparición de aquello que creen ser.

 

En otras palabras, la actividad científica, artística, etc. aunque emana, de alguna manera, de una intuición de nuestro ser profundo -que es de un nivel espiritual más elevado que otro tipo de actividades, que las actividades que vienen del miedo y del deseo- esta actividad, aunque sea espiritualmente elevada, solo trae un alivio temporal al dolor de ser, ligado a la ignorancia.

 

La solución radical es la vuelta al tronco, la vuelta al origen y la vuelta a la verdad; después de ello todos somos artistas, cada uno a su manera.

 

I: Yo simplemente me decía que la intuición que el árbol es infinito me lleva automáticamente al tronco, pero no hablaba de mi rama particular ni de…

 

FL: Sí, sí todo lo que nos lleva a esa intuición… Sí, lo que cuenta es esa intuición.

 

I: Esto me ayuda personalmente.

 

FL: Absolutamente, toda obra de arte verdadera lleva en sí misma, de alguna manera, el cuenco de lo infinito.

 

I: Sí, ese corazón.

 

FL: Es una vía, una vía. Una obra de Shakespeare, un poema de Rumi…

 

I: La formación de todo esto, incluso las artes que se consideran menores como cantar, que a menudo es la expresión de alegría de la juventud, la exuberancia. No sé, ahora tengo sesenta años y me emociona ver toda esa creatividad.

 

FL: De todas maneras, creo que hay una diferencia entre la poesía de Rimbaud o Baudelaire y las canciones del periodo ye-yé, ¿ves lo que quiero decir?

 

I: ¡Claro! Muchas gracias.

 

***


Interlocutor: Buenos días. Podríamos volver a cuando dices: “En tanto que realidad tenemos elección”.

 

 A mí me crea un conflicto porque justamente me doy cuenta que, incluso si hago un poco de exploración, que me ha permitido darme cuenta que en tanto que ser humano, en tanto que persona, el libre albedrio no existe.

 

Me doy cuenta que todavía entro en conflicto o en sufrimiento en relación al despliegue del mundo. Porque justamente atribuyo, aún está la creencia en esa realidad que podría llamar Dios, que justamente tendría ese libre arbitrio y desde mi punto de vista muy, muy limitado del personaje, muchas veces no estoy contenta con lo que hace con su libre arbitrio.

 

Y, entonces, eso no va en el sentido de mis preferencias, podría decir, y cuando dices que en el fondo la consciencia, la realidad tiene elección, es como si me preguntara si no es una proyección antropomórfica que hacemos sobre esa consciencia.

 

¿La noción de elección tiene aún sentido en ese mundo infinito que es la consciencia? No sé si me explico claramente.

 

Francis Lucille: Sí, sí, te explicas bien. Es más bien la noción de libertad y puedo intentar esclarecer esto.

 

La mayoría de nosotros revindicamos nuestros pensamientos. En otras palabras, sabemos que nuestros pensamientos emanan de nuestra libertad. También tenemos la experiencia que somos libres para escoger, que hay algo en nosotros que tiene la libertad, que puede escoger, que puede tomar una decisión. 

 

No niego esta experiencia, esta experiencia es real. Lo que niego es atribuir esta experiencia a una consciencia separada. Atribuir la libertad a la consciencia no lo niego.

 

Lo que niego es esa creencia que la consciencia es separada, esto es lo que cuestiono. ¿Ves? Son dos cosas diferentes.

 

I: Sí, sí, sí; esto está muy claro y…

 

FL: Pero esa libertad que asentimos cuando se trata de nuestras decisiones, dejamos de asentirla cuando se trata de eventos que aparecen en la consciencia, diferentes de nuestras decisiones, ¿por qué?

 

¿No es verdad que nuestras decisiones, que aparecen como pensamientos, surgen en la consciencia de la misma manera que cualquier otro evento o percepción?

 

I: Absolutamente.

 

FL: ¿Por qué atribuir nuestra libertad a una cierta subcategoría de eventos a los que llamamos “nuestras decisiones”, y no a todos los eventos que aparecen en la consciencia? Yo sé por qué.

 

¿Por qué? Porque fragmentamos, tenemos un modelo fragmentario de la consciencia, en la que solo una parte tiene libertad y el resto no tiene. Pero esto no es nuestra experiencia.

 

Nuestra experiencia es que o bien la totalidad de la consciencia es libre, o nada es libre.

 

Esta fragmentación solo es posible si tratamos de forma muy diferente una cierta subcategoría de eventos o decisiones que aparecen a la consciencia.

 

La comprensión que no hay un decisor personal, o un decisor limitado o localizado, un decisor humano; que todo es una decisión universal no es suficiente para la liberación pero, de alguna manera, es una precondición.

 

Es importante comprender que no hay autor de los actos, que no hay decisor local.

 

El decisor es universal o no hay ningún decisor. Es esta comprensión la que intento comunicar.

 

No es suficiente comprenderlo, pero ya es un paso en la buena dirección.

 

¿Por qué no es suficiente? Porque queda abierta la posibilidad que, aunque no haya un decisor separado, un decisor limitado, sí pueda haber un cierto campo de decisión, un cierto campo de elección posible.

 

Aunque hayamos comprendido ese aspecto -que en inglés se traduciría por “no hacedor” (no doer), no hay personalidad que realmente actúe- que todo está determinado por el flujo de las cosas, por el flujo universal, aún no estamos todavía libres porque todavía no se ha considerado otra posibilidad.

 

Es la posibilidad que, aunque no haya un hacedor limitado y separado, sí exista un perceptor limitado y separado; es decir que todavía hay una persona ahí que percibe.

 

Entonces la situación en ese momento aún es más catastrófica, si me atrevo a decirlo. Porque esa persona se ha dado cuenta, por un lado, que no tiene ninguna libertad, que solo es una marioneta en las manos de un Dios cruel. Y, por otro lado, esa marioneta está ahí para sufrir, que es una consciencia separada que experimentaba el sufrimiento.

 

Entonces la liberación necesita ir más allá de la comprensión de que no hay un hacedor o un actor separado. Necesita la comprensión de que no hay un perceptor, es decir, un paciente en tanto que sufridor, alguien que sufre, un paciente; que no hay un paciente separado. 

 

En ese momento no hay un hacedor separado, no hay un paciente separado que sufre; todo es universal.

 

A la vez el hacedor y el sufridor; de hecho, el hacedor y el sufridor son lo mismo.

 

Al mismo tiempo la noción de un sufridor separado y un hacedor separado se han evaporado. Lo que hace posible la comprensión de la unidad del hacedor y el sufridor; es decir, la comprensión de la unidad de la consciencia que percibe y de la realidad que es percibida.

 

En otras palabras, la realidad que percibe -la consciencia- y la realidad que es percibida -el mundo, los eventos- son la misma realidad; y entonces todo lo que sucede es la expresión de esa libertad.

 

I: Me encanta como lo has explicado, intelectualmente está muy claro para mí, ello no quiere decir que sea experimentado, lamentablemente no tengo la experiencia, aún hay adherencias pero intelectualmente está muy claro.

 

Pero cuando dices: “Como realidad hay esa libertad” ¿La libertad implica un escoger a nivel de la realidad última? ¿Esa noción de escoger no es una proyección, una limitación de nuestra mente?

 

FL: No, ¡es una experiencia! Traté de señalar… No importa las palabras que utilicemos, tanto si utilicemos la palabra libertad o la palabra escoger, simplemente  nos lleva de vuelta a esa noción que nos sentimos libres de nuestros pensamientos.

 

Los pensamientos son nuestros hijos, que los pensamientos vienen de nosotros mismos…

 

I: ¿De nosotros mismos en tanto que consciencia?

 

FL: De nosotros mismos. No podemos definir el “nosotros” en este momento porque nos falta comprender que este “nosotros” es universal.

 

La experiencia de nuestra libertad, que todo el mundo tiene, la experiencia del libre-pensamiento en un sentido, de la libertad de pensar. Que nuestros pensamientos no nos están impuestos, que realmente vienen de lo más profundo de nuestro ser. Hay un sentimiento de libertad, es por eso que tenemos la palabra libertad, no tendríamos la palabra libertad si no nos sintiéramos libres.

 

I: Pero al mismo tiempo cuando percibimos, cuando hacemos la experiencia de pensar hay esa espontaneidad, al mismo tiempo somos libres de constatar el  (pensamiento) pero no somos los creadores del pensamiento, somos…

 

FL: O, sí, sí, sí, sí, sí, sí… O, no, no… Esto es después de reflexionar. Pero en el momento de la aparición del pensamiento, sabemos muy bien que es “nuestro pensamiento”, no es el pensamiento de otra persona. No es algo que se nos impone, somos nosotros, somos nosotros que elaboramos ese pensamiento. Ese pensamiento no está separado de nosotros, ese pensamiento está hecho de nuestra propia carne espiritual, si quieres.

 

I: Absolutamente, absolutamente.

 

FL: Entonces ese pensamiento no está separado de nosotros, es nuestra expresión.

 

Tenemos la experiencia de la libertad, lo que quiero decir es esto: tenemos la palabra libertad porque conocemos la libertad, porque tenemos la experiencia de la libertad.

 

Nuestro problema no es que no conozcamos la libertad; nuestro problema es que atribuimos la libertad a algo que no es libre.

 

I: A algo que ni tan siquiera existe.

 

FL: Sí, a algo que no es libre porque es un objeto, un cuerpo humano; no podemos decir que el cuerpo humano no existe.

 

I: Pero no existe como decía antes, no existe como entidad separada y autónoma.

 

FL: No, no, lo que no existe es una consciencia separada, una consciencia limitada. Que el cuerpo humano sea limitado sí, es verdad, existe; el cuerpo humano existe, no puedo decir que el cuerpo humano no existe, no puedo decir que los árboles no existen, no puedo decir que París no existe.

 

Atribuimos la libertad a algo que no es libre, a un cuerpo humano, a una mente humana, en vez de atribuir la libertad a la consciencia.

 

La ignorancia por una parte es la atribución de la libertad al cuerpo, es sencillo. Sabemos que somos nosotros quienes somos libres. Pero este “nosotros” lo identificamos con el cuerpo. Entonces la libertad la atribuimos a “nosotros”, a “yo” y como identificamos el “yo” con el cuerpo, la atribuimos al cuerpo. Y, por supuesto, como el cuerpo no es verdaderamente libre, hay contradicción.

 

Pero tenemos la experiencia de la libertad. La experiencia de la libertad es del mismo orden que la experiencia de la consciencia. Y del mismo orden que la experiencia de la comprensión. Y del mismo orden que la experiencia que el amor. Y del mismo orden que la experiencia de la belleza; es una apercepción instantánea del origen de las cosas.

 

I: Cuando la ignorancia desaparece esta apercepción del origen de las cosas, ¿revela una lógica, un sentido, una comprensión de un sentido? O, ¿nos bañamos en una apertura total, en una creatividad infinita sin sentido y que ya no hay conflicto con este no acceso al sentido?

 

Rechazo la idea que no pueda haber un sentido, la idea de no saber, esa idea es algo que es totalmente insoportable para mí, y eso me recrea sin cesar en tanto que personaje ignorante. 

 

¿Podemos permanecer en paz si cuando volvemos a la fuente constatamos que jamás encontraremos el sentido y que eso no tiene ninguna importancia?

 

FL: Esto que tú llamas “el sentido”, de hecho, es “la meta”. ¿Para qué es esto? ¿Para qué sirve? ¿Es esto?

 

I: Podría ser.

 

FL: ¿Cuál es la intención de Dios? ¿Con qué intención Dios me somete a lo que me somete?

 

I: Es como un diseño, ¿Hay un diseño?

 

FL: Sí, es esto. Porque “el sentido” no es forzosamente… La palabra “sentido” la palabra “meaning” se puede interpretar de formas diferentes. ¿Cuál es el sentido de un texto? ¿Qué quiere decir? ¿Ves?

 

Es un poco diferente de: ¿cuál es la meta?

 

I: Absolutamente.

 

FL: ¿Por qué la creación? ¿Por qué esta aventura? 

 

Para responder a esta pregunta preguntémonos: ¿con qué fin miramos una película, una comedia u otra cosa más dramática? ¿Cuál es la meta? ¿Cuál es el sentido? En el sentido en el cual tú utilizas la palabra “sentido”. ¿Cuál es? ¿Cuál es la meta?

 

I: No hay meta, es justo un entretenimiento.

 

FL: Uuuuuuhhh!! ¿Justo un entretenimiento? ¿Por qué “justo” un entretenimiento? ¿Por qué este “justo”? ¿Por qué poner la palabra “justo”? 

 

¿El placer que experimentamos no es en sí mismo una justificación? El placer que experimentamos al ver una película no es ya una respuesta satisfactoria a la pregunta: ¿por qué?

 

I: Sí, sí al cien por cien.

 

FL: Absolutamente, no hay nada más que buscar que la satisfacción. 

 

Porque detrás de la pregunta “¿por qué?” lo que se busca no es una explicación intelectual: sí o no. O nos gusta mirar una película de Hitchcock porque podemos relacionarlo con las películas de no sé quién y compararlos, y después están las películas… ¡no! Todo esto es intelectualismo estéril. 

 

Nos gusta o no nos gusta. ¡Es sencillo! No hay que buscar tres pies al gato como dicen.

 

¡La razón por la qué vamos al teatro es porque vamos a pasar un buen rato! No es para que nos vean con nuestras mejores galas la gente de la alta sociedad. ¡Es porque nos gusta el teatro! No porque estemos interesados en la trama del misántropo de Molière, ya la hemos visto tres o cuatro veces, es para ver cómo van a interpretarlo esta vez, ¡para ver!

 

I: ¿Es de ahí de donde proviene la noción de celebración?

 

FL: Exactamente. La meta… Antes que seamos libres, que podamos comprender que siempre ha habido celebración. La meta provisional -como respuesta a la pregunta “¿cuál es la meta de todo esto?”- podríamos decir: vamos a dar una respuesta provisional.

 

La meta es conducirnos a la felicidad, a la felicidad verdadera. Y una vez que estamos ahí, comprendemos que todos esos caminos hacia la felicidad, ya formaban parte de la felicidad, ya formaban parte de la celebración; y entonces en ese momento comprendemos que la meta de la vida es la vida misma.

 

Pero el pesimismo y el desespero del existencialista que dice: “¡Oh, no hay meta!” “¡Oh, hay que inventarlo!” Mientras, caminamos participando, luchando, matando las personas, creando una sociedad que oprimirá los individuos. No, el compromiso no es la meta, el compromiso es una futilidad, hay nihilismo, negatividad en esta actitud, hay incomprensión.

 

Conocemos la meta, todo el mundo la conoce porque es aquello que todos buscamos: la meta es la felicidad. Lo podemos expresar como felicidad o paz profunda, paz interior, la ausencia de problemas, el no esfuerzo, la espontaneidad, el amor, la comprensión.

 

La comprensión quiere decir estar satisfecho. 

 

¿Qué quiere decir comprensión? Es algo que nos lleva a la satisfacción, que la pregunta ya no se plantee más.

 

Hay comprensiones fenoménicas que conducen a satisfacciones temporales. Y hay una comprensión última que conduce a la satisfacción última.

 

Ya no hay preguntas porque las preguntas han encontrado su respuesta, que es una respuesta vivida, que es una respuesta viva.

 

I: La respuesta viva siendo la encarnación de esta celebración, el reconocimiento de la celebración, ¿es esto?

 

FL: El reconocimiento de la vida universal, que nuestra vida no es personal, que nuestra vida es el movimiento de los astros, el movimiento de las galaxias, la expansión del universo y todo el resto; es nuestra vida.

 

I: Ok, gracias

 

***

 

Interlocutor: Para continuar sobre el camino de ese entretenimiento/diversión, si lo he entendido bien, la evolución espiritual y la realización son un entretenimiento/diversión porque la consciencia es consciente de sí misma…

 

Francis Lucille: No, no creo haber utilizado la palabra entretenimiento/diversión. La celebración y el entretenimiento/diversión son muy diferentes.

 

La palabra entretenimiento/diversión, al contrario del sentido utilizado por Pascal, sugiere una actividad que nos separa de nuestra naturaleza propia y que está destinada simplemente a evitar la comprensión de aquello que somos profundamente. Entonces, el entretenimiento/diversión: no.

 

La celebración es otra cosa. La celebración es la experiencia de aquello que somos profundamente en presencia de la manifestación, el universo, los pájaros, los árboles, las montañas… 

 

De hecho, celebra nuestra realidad última; es esto, es esta experiencia.

 

***

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